A ti, que cada mañana brillas cuando el amanecer acaba de nacer. A ti, te pido que seas fuerte, tu que mueves ese mundo tuyo tan nuestro. Ese mundo tuyo que nos pertenece a tantos. Ese mundo lleno de risas y de lágrimas, de piedras con las que tropezamos una y mil veces, de las veces que nos rehicimos y jugamos a eso de ser grandes.
El golpe ha sido tan duro como certero. Pero tú, que eres libre y vuelas siempre tan alto, no puedes permitirte eso de rendirte, porque me enseñaste que esa palabra se la inventaron los que no se atrevieron a intentarlo.
Ahora seguramente no querrás que el mundo llame a tu puerta y necesitarás la familiar oscuridad de tus demonios y tus miedos, sin embargo, es ahora cuanto mas debes abrir las ventanas y caminar bajo el sol.
No quiero recordarte, pero si vivirte. No quiero dibujarte, pero si verte. No quiero escribirte, pero si hablarte. Así que camina, por duro y arduo que sea ese sendero. Por inexistente e inalcanzable que resulte el final. Por todas las piedras con las que tropieces y todas las veces que sea necesario un parón. Porque la vida es eso, seguir hacia delante, seguir caminando, aunque malditas sean las ganas.
No temas porque no pienso dejarte sola, y menos ahora que empiezo a entender que todo pasa por algo. No temas a lo complicado, porque es todo lo complicado lo que nos salva de caer en las garras del camino fácil, que por supuesto tiene un final predecible y fatídico.
Por dios, siéntete preciosa, porque lo eres. Que todo eso que llaman efectos colaterales externos, no son mas que eso, exteriores y colaterales, que significa que sigues aquí conmigo. Que si tienes cicatrices, es porque has tenido la valentía de luchar. Que si tu exterior se vuelve frágil, mas grande y fuerte se vuelve tu espíritu.
No pienso renunciar a ti, no importa lo que pase, pero no permitiré que todo lo que eres y lo que significas se convierta en polvo y cenizas. Aunque tenga que acallar las lágrimas tibias que suplican escapar de mis pestañas, aunque tenga que tragarme ese nudo instalado en mi garganta, pero no permitiré que la tristeza te golpee.
Acompáñame una vez mas a ese mundo tan nuestro, donde ni el tiempo se atreva a correr, deja que sea yo quien lleve tu mano, deja que te ayude a levantarte.
Cada vez que salgas de ese oscuro agujero, levanta tu mirada al cielo, cierra los ojos e inunda tus pulmones con todo el aire que puedas, estas viva, ¿recuerdas? Sigues aquí conmigo, de mi mano, siendo una de tantos valientes que no se rinden, que cada día afrontan la peor realidad de todas, la de no saber cuando será la ultima vez que suspires.
Pero, ahora, seré egoísta, porque la súplica de lucha es por mí. Porque no soportaría levantarme con la sensación de que este mundo se escapa como arena entre mis manos, porque tu ya no formas parte de él. Aunque me encantaría decirte eso de "si no lo haces por mi, hazlo por ti", sería una vulgar y zafia mentira, porque si hay un motivo importante para cargar con este calvario que es sinónimo de vida, eres TÚ. Porque quien si no tu tiene el poder y el control de cambiar las cosas, de dar ejemplo y de seguir enseñando a caminar.
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