martes, 5 de septiembre de 2017

CARTA A SEPTIEMBRE

Te esperaba, viejo y olvidado amigo.
Nuevo amanecer, nuevo comienzo y constante cambio. Confesor experto que nos escucha y nos absuelve de los excesos del verano, que nos abraza y nos vuelve el corazón perenne para que resista a la crueldad del invierno.
Perdóname septiembre, perdóname por las noches cortas que me bebí a chupitos hasta el amanecer, perdóname por dejar de ser y sentir, perdóname por abandonar(nos) y por buscar nuevas vidas y amantes de esquina y tabaco barato. Perdóname no mirarle a la luna a los ojos. Perdóname por buscar a mi próximo ex y dejar de pintarme los labios de rojo por las malinterpretaciones de los malinterpretados.
Por mucho que lo desease no puedo prometerte no recaer, no volver a olvidar y dejar de ser de nuevo, porque es lo que tiene ese maldito verano, que nos crece y nos convence, no nos cansa y nos consume casi sin darnos cuenta, pero justo ahí llegas tú  diciéndonos que frenemos, que ya basta de excesos y de mierdas, que tenemos que volver a ser, a vivir.
Amado septiembre, gracias por abrazar los últimos rayos de este verano, por siempre sacrificarte por el y por nosotros, haciendo que seas tú el que cargue con el auto desprecio al ver en lo que ese loco nos convirtió por voluntad propia, gracias por perpetuar, reencontar y enseñarnos a volar de nuevo.

VUELVE SIEMPRE QUE QUIERAS, SEGURO QUE NECESITAREMOS APRENDER A SOÑAR.

lunes, 4 de septiembre de 2017

CARTA AL AMOR QUE NUNCA FUE

Te quiero, te quise y te querré.
No puedo evitar el amar(te) de otra manera que no sea esta, tan certera, tan sólida, que ni aún cuando los recuerdos compartidos parecen dejar de pertenecerme sigo amándote como siempre.
Aunque continúas de la mano de quien dice quererte, sigo viendo en tus ojos al niño triste que me confesó que tenia miedo de mostrarse, de ser, porque alguien podría ser certero y matar definitivamente la ilusión que quedaba escondida en lo mas profundo de él.
Perdóname, por no ser valiente, perdóname por dejar que el ego actuase y nos hiriese a ambos. 
Aún hoy conservo el último beso en la mejilla, la última mirada y tus últimas palabras. Conservo tu olor, la calidez de tu mano cuando cogía la mía y la felicidad compartida.
Han logrado que dejásemos de ser, separarnos y desgarrarnos brutalmente el alma a ambos, pero créeme cuando te digo que hay pasado que no podrán arrebatarnos, hay recuerdos, hay vida y sueños que lanzamos al viento, cadenas que nos quitamos, que jamás podrán arrebatarnos porque ya ni a nosotros nos pertenecen amor mío.
Gracias por enseñarme quien no sabía ser, gracias por despertar el apacible otoño, gracias por ser y perpetuar.
Hasta que las hojas vuelvan a caerte dentro,
hasta que la lluvia te empape los recuerdos,
hasta que nos encontremos otra estación dentro del otro,
PARA NUNCA, Y SIEMPRE MÍA

CARTA A SEPTIEMBRE

Te esperaba, viejo y olvidado amigo. Nuevo amanecer, nuevo comienzo y constante cambio. Confesor experto que nos escucha y nos absuelve de ...