No puedo evitar el amar(te) de otra manera que no sea esta, tan certera, tan sólida, que ni aún cuando los recuerdos compartidos parecen dejar de pertenecerme sigo amándote como siempre.
Aunque continúas de la mano de quien dice quererte, sigo viendo en tus ojos al niño triste que me confesó que tenia miedo de mostrarse, de ser, porque alguien podría ser certero y matar definitivamente la ilusión que quedaba escondida en lo mas profundo de él.
Perdóname, por no ser valiente, perdóname por dejar que el ego actuase y nos hiriese a ambos.
Aún hoy conservo el último beso en la mejilla, la última mirada y tus últimas palabras. Conservo tu olor, la calidez de tu mano cuando cogía la mía y la felicidad compartida.
Han logrado que dejásemos de ser, separarnos y desgarrarnos brutalmente el alma a ambos, pero créeme cuando te digo que hay pasado que no podrán arrebatarnos, hay recuerdos, hay vida y sueños que lanzamos al viento, cadenas que nos quitamos, que jamás podrán arrebatarnos porque ya ni a nosotros nos pertenecen amor mío.
Gracias por enseñarme quien no sabía ser, gracias por despertar el apacible otoño, gracias por ser y perpetuar.
Hasta que las hojas vuelvan a caerte dentro,
hasta que la lluvia te empape los recuerdos,
hasta que nos encontremos otra estación dentro del otro,
PARA NUNCA, Y SIEMPRE MÍA
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